Charla sobre Star Wars: Naomi Ackie y Kelly Marie Tran hablan de privilegios, envidia y simpatía

Niklas Schreiber
Star Wars-Talk: Naomi Ackie & Kelly Marie Tran zu Privilegien, Neid & Sympathie
Ein futuristischer runder Tisch in einem spaceship-ähnlichen Raum, umgeben von holografischen Displays.

¿Un trabajo de ensueño en Star Wars y, de repente, todo es perfecto? ¡Para nada! Naomi Ackie y Kelly Marie Tran hablan abiertamente de la envidia, las oportunidades desiguales y la presión de caer bien a toda costa. Detrás del brillo también hay inseguridades. La amistad de ambas te demuestra que ni siquiera un gran éxito te hace sentir automáticamente segura por dentro.

Dos mujeres que conectaron enseguida

En el elenco de Star Wars, los mensajes cariñosos, las selfis a escondidas con móviles ajenos y los paseos a caballito forman parte del día a día. Pero a Ackie y Tran las une mucho más que una aventura cinematográfica. Ninguna llegó al sector con respaldo económico ni contactos familiares. Como mujeres racializadas, se abrieron camino en un mundo del cine predominantemente blanco y dominado por hombres.

Durante un paseo y tomando algo en Londres, conectaron enseguida. En proyectos cinematográficos anteriores, Ackie no había conocido a nadie que pensara de una forma tan parecida. Ambas se tomaron en serio su oportunidad: no solo como un paso adelante en sus carreras, sino también como una ocasión para facilitarles el acceso a otras personas.

El éxito también tiene un lado difícil

Tran interpretó a Rose en «Los últimos Jedi» y se convirtió así en la primera mujer racializada con un papel protagonista en la saga. La película tuvo éxito tanto en taquilla como entre la crítica. Aun así, durante meses recibió ataques racistas y sexistas en internet. Al final, dejó las redes sociales. Lo más doloroso fue que empezó a creerse los mensajes despectivos.

Ackie se incorporó como Jannah en «El ascenso de Skywalker». Antes había actuado, entre otras, en «Lady Macbeth» y «The Bisexual». Tran la inspiró a prepararse para la presión pública y a desarrollar más resiliencia.

Por qué la fama no hace desaparecer las dudas

Antes, Tran no entendía que la gente famosa hablara de sus dificultades. Su propia irrupción en el mundo del cine cambió su perspectiva. Las personas exitosas también son vulnerables. La calma que tanto deseas no llega automáticamente solo porque un papel importante cambie tu currículum.

Ackie también había esperado que Star Wars le diera más confianza en sí misma y reconocimiento, y que le facilitara conseguir trabajo. Pero la realidad fue menos alentadora: tú sigues siendo la misma persona, mientras que los obstáculos y las posibles decepciones pueden hacerse mayores. Por eso, no quiso que su autoestima dependiera de su trabajo, de una pareja, de sus amistades ni de su familia.

Instagram no muestra toda la realidad

Ackie conoce ese momento en que una buena sensación se esfuma mientras haces scroll. Los demás parecen guapísimos y completamente seguros de sí mismos, y tu vida, a su lado, parece un caos. Al mismo tiempo, ella misma publica fotos que transmiten justo esa impresión de perfección. No se le escapa la contradicción.

Tran elige con más conciencia qué relatos sobre sí misma deja ocupar espacio. Para su trabajo, esto es fundamental: actuar exige vulnerabilidad, honestidad y valor para dejarse ver. Si las voces ajenas cobran tanta fuerza que le dan ganas de esconderse, lo que está en juego es precisamente esa apertura.

Silencio, conversaciones y tarot en vez de compararse sin parar

Tran valora escribir un diario y reservarse momentos de calma. Cuando las impresiones del exterior lo eclipsan todo, quiere poder volver a escuchar su propia voz. Ackie también ha probado a escribir, pero no ha encontrado ahí su manera de conectar consigo misma. Habla mucho con su padre y usa cartas del tarot.

Ackie aclara que no se trata de magia. Las imágenes arquetípicas la ayudan a ordenar sus emociones y a pensar en aquello que quiere trabajar. A Tran incluso le sorprende enterarse. Ahí hay una diferencia importante para ti: las amigas comparten sus experiencias sin tener que adoptar el mismo método.

Mirar la envidia de frente, sin menospreciar a nadie

Ackie no oculta que envidia a otras personas. Antes apartaba ese sentimiento, lo ignoraba o lo usaba como combustible para esforzarse más. A veces también la llevaba a ser menos comprensiva con los demás. Ahora intenta observarlo con más atención.

En lugar de fijarse solo en la otra persona, se pregunta qué parte tiene que ver con ella: ¿qué despierta esa envidia? ¿Qué deseo hay detrás? Tran y Ackie también cuestionan la idea de que el éxito de una mujer tenga que significar la derrota de otra. Para ambas, esa mentalidad competitiva es algo aprendido, no una ley inamovible.

La trampa de caer bien: ¿ser amable a toda costa?

Ackie pasó mucho tiempo intentando caerle bien a todo el mundo. No niega que eso le haya ayudado profesionalmente. Pero considera que desplazar constantemente sus propios límites para que la acepten tiene un precio muy alto. Tran añade que, para las mujeres racializadas, puede ser especialmente difícil defender con firmeza sus necesidades.

Esta trampa también acecha delante de la cámara. Ackie se sorprende a sí misma juzgando las tomas por su aspecto. Pero la rabia no tiene por qué verse bonita, ni el llanto tiene que ser impecable. Ambas quieren mostrar emociones reales, en vez de recortarlas para ajustarlas a una imagen agradable. La autenticidad necesita más libertad que la mera belleza.

Reconocer tus privilegios también significa saber ceder espacio

Ackie reconoce sus propias ventajas: su situación económica y sus oportunidades profesionales han mejorado. Pero eso no hace desaparecer, en su opinión, los desequilibrios del sector. Por eso, cuando lee un guion, se pregunta si el papel debería interpretarlo una mujer con un tono de piel más oscuro.

Ve demasiado pocas actrices así en papeles vulnerables o como protagonistas románticas. Aunque ella misma quiere interpretar papeles muy distintos, se plantea ceder espacio a propósito. Tran, por su parte, se pregunta si los guiones reproducen estereotipos. Para ambas, tener más influencia también implica una mayor responsabilidad por las imágenes que ayudan a crear.

La diversidad necesita algo más que rostros visibles

Ackie quiere desarrollar sus propios proyectos. No le basta con tener un reparto diverso si detrás de la cámara y en las decisiones financieras siguen vigentes las mismas estructuras. ¿Quién puede contar historias? ¿Quién decide cómo se llevan a la pantalla? Sin cambios en esos ámbitos, la diversidad podría quedarse en una moda pasajera.

Ninguna de las dos se considera ajena a esta cuestión: ellas también tienen prejuicios inconscientes. Para Ackie, acceder a la gran industria del cine significa mucho más que recibir reconocimiento. Le permite entender cómo funciona, detectar problemas y empezar a dar pasos para cambiar las cosas.

Igualdad salarial y la cuestión de la experiencia

En principio, ambas apoyan que se pague lo mismo por el mismo trabajo. Tran distingue entre igualdad y experiencia profesional. Como actriz relativamente nueva en el sistema de los grandes estudios, no espera cobrar lo mismo que alguien con décadas de trayectoria. Al mismo tiempo, admite que su perspectiva podría cambiar a medida que gane experiencia.

Ackie destaca lo agradecida que está por tener un trabajo bien pagado en la profesión que siempre quiso. Para ella, es especialmente importante acceder a espacios desde los que más adelante también pueda abrirles puertas a otras personas. Ambas comparten su postura personal, no una respuesta sencilla a todas las cuestiones salariales.

Con qué quedarse: entusiasmo sin renunciar a quién eres

A pesar de todo lo que critican, su amor por hacer cine sigue vivo. A Tran le asombra que para otras personas dedicarse a una labor creativa sea simplemente el día a día. Para Ackie, rodar cumplió un deseo que tenía desde joven. El entusiasmo del equipo y del reparto, junto con sus altas expectativas, hicieron que la experiencia fuera especial.

Ambas buscan proyectos que vuelvan a encenderles esa chispa. Su amistad les permite compartir tanto el entusiasmo como las ideas incómodas. Esto es lo que puedes llevarte: el éxito no tiene que eliminar todas tus inseguridades para que merezca la pena. Y no tienes que caerle bien a todo el mundo para tomarte en serio tu trabajo y defender tu lugar.

Configuración de cookies

Utilizamos cookies para gestionar este sitio web y mostrar publicidad personalizada a través de Google AdSense. Las cookies esenciales son necesarias para el funcionamiento del sitio. Las cookies de marketing nos permiten mostrarte anuncios relevantes. Puedes cambiar tu elección en cualquier momento. Más información